Jana
Quise tener una vida propia. Siento haberme olvidado de mi hermana pequeña y del niño venido de la mujer de mi padre, pero eran ellos o yo. No podía, ni debía. Los errores de mis padres eran lastre. Tampoco a mí me ha ido mejor, pero de mis penas me ocupo yo. Es posible que mi soledad sea sobrevalorada. Estuve yendo a la aldea del abuelo que no nombraba como tal, por falta de proximidad, la época navideña, hasta que consideré que mi hermana no me necesitaba. Nunca desvelé la vida de mi padre, porque consideré que le tocaba a él informarles, si así lo quería. Rosi me lo reprochó. No me excusé, ni Le dije lo que pensaba. Igual fue a raíz de su exigencia que ya no volví por allí, y apenas le presté más atención. No me hace feliz mi actitud. No la defiendo. Es lo que hay. Vivo sola. No tengo amigos. A nadie Le brindo la proximidad. No vale la pena. Mis trabajos me permiten mantenerme. Algunos no son muy éticos, pero es fácil ser buena persona cuando no te vienen mal dadas. Hay trabajos tan...