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Berta

Berta Berta La admiro. Es lo mejor que he conocido en mi vida. Mejora lo que toca. A mí padre lo hace persona. Desde que forma parte de nuestras vidas nada nos achica. No lo tuvo fácil. Salió de las garras que quisieron cortarle Las alas. Me habló de su vida, como si no tuviera que ver con ella. Con amor a Juanito, a pesar de haber sido abusada cuando apenas dejó de ser niña. Mamá me dijo que era un milagro en nuestras vidas.

Riqui

Riqui El pequeño ha unido. Nunca hubiera imaginado que mamá se interesara por todos nosotros. Me dijo que un hermano nuestro siempre tendría lugar en su corazón. Se desplazó para conocerlo. Algo inaudito.  Papá no sabía cómo tratarla. Estaba perplejo.  Berta la recibió con naturalidad, poniendo a Riqui en sus brazos.  Nuestro chiquitín tiene un algo especial. Creo que es un ser de luz. Con él se hizo el milagro. En ese encuentro las anécdotas surgía con naturalidad. Mamá Le hablaba explicándole nuestras travesuras.  _Ya verás. Tus hermanas son únicas.  A Juanito se lo ganó. Nunca había visto a mamá tan distendida. Miento, así era ella antes. Antes de cargar sobre sus espaldas toda la responsabilidad de sacarnos a delante. Lo veo claro. Fue un peso que afectó su carácter.  Su voz, preciosa, cantarina canturreaba aquellas estrofas que vinieron perfumando recuerdos de mi infancia. No pude evitar la lágrima.

Frustración

Frustración Frustración Me cuesta reconocerlo. Me frustré. Que mi padre fuera un inconsciente me irritó. Se lo dije. Cómo se les había ocurrido. Un hijo. Qué equivocación. Así lo vi. No les bastaba sobrevivir a duras penas. Me ofusqué. Ahora me arrepiento. Berta no se lo merece. Ella que es como mi hermana mayor. Ella que siempre está allí. Me disculpé. Me duele haber reaccionado así. Ese niño puede que sea lo mejor que me ofrezca la vida. Estaré y seré para él.

Cooperar

Cooperar ¿Cómo se comporta la Naturaleza? Asociaciones de individuos en grupos de dependencias o igualdad. Especies parásitadas o en simbiosis. Ante un medio ostil, agruparse y unir fuerzas. Compartir recursos y dar de si dentro de la posibilidad. Siempre se me dieron bien los números y las ciencias, y experimentar. No como mis padres o mi hermana que tiran de memoria. Elegí cursos formativos de temas afines  cuando terminé los grados de enseñanza obligatoria. Además mi mente es creativa, puedo crear mundos imaginarios. Por eso encontraba salida a situaciones complejas. Me los fui ganando. Distribuir lo obtenido, juntando recursos y haciendo acopio para situaciones futuras. El por si acaso de las abuelas. Aquellos alimentos que iban añadiendo en sus compras rutinarias para tenerlos en momentos de escasez y para aguantar los últimos días del mes. De ellas aprendí. Fui introduciendo ideas nuevas, poco a poco. Juanito estaba siempre tras de mí. Me pedía que lo llevara conmigo. Al fina...

La sangre

La sangre se lava La sangre se lava con agua fría y se quita con agua oxigenada, decía la abuela Rosa. Se lo escuché muchas veces, pero recuerdo cuando dejé esas marcas en mis sábanas por primera vez. Mi madre me recriminó, pero ella salió con esa al tiempo que cogía la ropa y hacía el milagro, en el preciso momento que yo iba hacia el desastre. Entonces me dijo que el agua caliente dejaría la marca para siempre, y por mucha lejía allí estaría el rastro, más en un tejido que no era blanco ni de algodón. Ganas tuve de cortar esa huella con las tijeras finas con las que aún hoy recorto mis uñas. Hay otra sangre que no desaparece nunca. La de los charcos en accidentes y contiendas injustas. Nos llevaron a un mundo desierto. Aquellos días en que iba de la casa de mi padre a la de la yaya, manteniendo contacto táctico con aquellos desposeidos y solitarios con los que buscaba recursos dentro de unos límites que parecía no podíamos traspasar, maquiné ideas y proyectos para salir de la pobreza...

Hay un paraíso

Hay un paraíso Hay un paraíso perdido en cada una de nuestras vidas. El mío esos años de nieta e hija única. Cuando Rosi dejó sus baberos y babas yo ya no tenía esperanzas. Me conquistaba cuando alargaba su torso buscando mi calor, en el momento que mamá dejaba de alimentarla. Amor odio eran una encrucijada. Nunca dejé de quejarme por su presencia. La yaya fue la única que me priorizó. Ella que sólo había parido hombres, como me decía, tenía en mí su princesa. Por eso quise marchar de la aldea. No pude soportar su ausencia cuando marcharon con papá. En ese momento me prometí seguirla cuando pudiera. En Navidades, era ella la que me empujaba a que fuera a pasarlas con mi madre y mi hermana. No quise contradecirla, pero una vez cumplía volvía a su lado. Ese tiempo viví en el paraíso de nuevo. Hasta que tuve que salir. Ella no lo supo, pero huí. Ese entorno de testosterona raida era plomo. Sus miradas eran insoportables. Los hermanos de mi padre vivían al margen. Temores nocturnos me hací...

Jana

Quise tener una vida propia. Siento haberme olvidado de mi hermana pequeña y del niño venido de la mujer de mi padre, pero eran ellos o yo. No podía, ni debía. Los errores de mis padres eran lastre. Tampoco a mí me ha ido mejor, pero de mis penas me ocupo yo. Es posible que mi soledad sea sobrevalorada. Estuve yendo a la aldea del abuelo que no nombraba como tal, por falta de proximidad, la época navideña, hasta que consideré que mi hermana no me necesitaba. Nunca desvelé la vida de mi padre, porque consideré que le tocaba a él informarles, si así lo quería. Rosi me lo reprochó. No me excusé, ni Le dije lo que pensaba. Igual fue a raíz de su exigencia que ya no volví por allí, y apenas le presté más atención. No me hace feliz mi actitud. No la defiendo. Es lo que hay. Vivo sola. No tengo amigos. A nadie Le brindo la proximidad. No vale la pena. Mis trabajos me permiten mantenerme. Algunos no son muy éticos, pero es fácil ser buena persona cuando no te vienen mal dadas. Hay trabajos tan...